Cine checo

En este articulo intentaremos dar una brevísima introducción a la llamada Nueva Ola Checoslovaca, un término utilizado para los cineastas checoslovacos que comenzaron a hacer películas en la década de 1960, tocando temas que cineastas anteriores en los países comunistas rara vez habían logrado sobrepasar a la censura.

Cine checo

 La idea de evidenciar a los jóvenes descarriados de la sociedad checoslovaca, como los retratados en Pedro el negro de Miloš Forman (1963) o en Los amores de una rubia (1965); u otros personajes sumergidos en remolinos surrealista como en Margaritas (1966) de Věra Chytilová, o Valerie y su semana de maravillas de Jaromil Jireš (1970). La efervescente producción cinematográfica durante aquella década también incluyo títulos como La oreja (1970) de Karel Kachyňa, o la película cómica ¡Al fuego bomberos! (1967) de Miloš Forman, que denuncian con mordacidad al estado corrupto, una película de culto a más de cuatro décadas de su estreno. 

Estas películas se caracterizan por contener un humor sarcástico y absurdo, delineándose en oposición a las películas del realismo social de la década anterior. Otra de sus características interesante es que en su mayoría son películas en idioma checo. Los directores incluidos en la Nueva Ola Checoslovaca son, Miloš Forman, Věra Chytilová, Ivan Passer, Pavel Juráček, Jiří Menzel, Jan Němec, Jaromil Jireš, Evald Schorm, Hynek Bočan, Juraj Herz, Juraj Jakubisko, Štefan Uher y otros. 

Aunque sucedieron de manera paralela, La nueva ola checoslovaca se diferenciaba de la nueva ola francesa en que frecuentemente contenía narrativas más fuertes socialmente. También se hicieron más adaptaciones literarias, algunas de esas extraordinarias adaptaciones son la de Jaromil Jireš de la novela de Milan Kundera La broma (1969), o la película filmada en 1967 por František Vláčil de la novela de Vladislav Vančura, Marketa Lazarová (1931), que gano es considerada las películas mas bellas de toda la cinematografía checa.

La escuela FAMU (Academia de Televisión y Cine) fue uno de los recintos que acogió e impulso a toda está generación de cineastas. Otra institución fundamental fueron los estudios de cinematografía estatales Barrandov ubicados a las afueras de Praga. 

Finalmente te recomendamos una película imprescindible de la Republica Checa, Trenes rigurosamente vigilados (1966) de Jiří Menzel, cuya película ganó el Premio de la Academia a la Mejor Película en Lengua Extranjera.